martes, 8 de mayo de 2012


Que mejor forma de explicar una de mis categorías, que entre otras cosas, con unas caricaturas de Francesco Tonucci, también conocido por el seudónimo "Frato", es un pensador,  psicopedagogo  y dibujante italiano. Es autor de numerosos libros sobre el papel de los niños en el ecosistema urbano y de artículos en revistas italianas y extranjeras.









El niño para aprender necesita que se le planteen cosas de la vida cotidiana, de esta forma el aprendizaje sería mucho más sencillo y dinámico. Los docentes la mayoría de las veces no tienen en cuenta esto, como se refleja claramente en las caricaturas.











Un niño, de Helen E. Buckley

Una vez un niño fue a la escuela.
El niño era bien pequeño.
la escuela era bien grande.
Pero cuando el niño vio
que podía caminar hacia el salón
desde la puerta de la calle
se sintió feliz
y la escuela
ya no le pareció tan grande como antes.


Poco tiempo después, una mañana
la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo -
- Bien – pensó el niño, porque le gustaba dibujar
Y podía hacer todas esas cosas:
Leones y tigres,
gallinas y vacas
trenes y barcos.
Así que tomó su caja de lápices de colores
Y se puso a dibujar.

Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! ¡Todavía no es hora de comenzar!
Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos
- Ahora, dijo la maestra, hoy vamos a dibujar flores
- ¡Qué bien! Pensó el niño,
Porque a él le gustaba dibujar flores.
Y comenzó a dibujar flores muy bonitas
con su lápiz rosa, naranja, y azul…
Pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hay que hacerlas
- ¡Así! dijo la maestra
dibujando una flor roja con el tallo verde
- ¡Ahora sí! Dijo la maestra
- Ahora pueden comenzar.
El niño miró la flor de la maestra
Y luego miró la suya;
A él le gustaba más su flor que la de la maestra.
Pero él no reveló eso.
Simplemente guardó su papel
E hizo una flor como la de la maestra:
Roja, con el tallo verde.

Otro día
Cuando el niño abrió la puerta del salón
La maestra dijo:
- ¡Hoy vamos a trabajar con plastilina!
- ¡Bien! Pensó el niño
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina:
Víboras y muñecos de nieve
elefantes y conejos;
autos y camiones…
Y comenzó a apretar y a amasar
la bola de plastilina
pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! No es hora de comenzar
- Y el niño esperó hasta que todos estuvieran listos
- Ahora -dijo la maestra- vamos a hacer una víbora
- ¡Bien! – pensó el niño
A él le gustaba hacer víboras
Y comenzó a hacer algunas
de diferentes tamaños y formas
Pero la maestra interrumpió y dijo:
- ¡Esperen! Yo les enseñaré como hacer una víbora larga
- Así… – mostró la maestra
- ¡Ahora pueden comenzar!
El niño miró la viborita que había hecho la maestra
y después miró las suyas.
A él le gustaban más las suyas que las de su maestra,
pero él no reveló eso.
Simplemente amasó la plastilina, como hacía en su casa
E hizo una víbora como la de la maestra.
Era una víbora delgada y larga.

De esta manera
El niño aprendió a esperar
y a observar
y a hacer las cosas
siguiendo el método
de la maestra.

Tiempo más tarde
él ya no hacía las cosas por sí mismo.
Entonces sucedió
que el niño y su familia
se mudaron a otra casa, en otra ciudad
y el niño tuvo que ir a otra escuela

Esta era una escuela mucho más grande que la anterior.
También tenía una puerta que daba a la calle
Y un camino para llegar al salón.
Esta vez había que subir algunos escalones
Y seguir por un pasillo largo
para finalmente llegar a su sitio.
Y sucedió que justamente ese primer día
Que el niño estaba allí por vez primera
La maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo
- Bien, pensó el niño
Y esperó a la maestra
para que le dijera cómo hacerlo.
Pero ella no dijo nada.
Solamente caminaba por el salón.

Cuando se acercó al niño
La maestra dijo: - ¿y tú no quieres dibujar?

- Si - dijo el niño, ¿y qué vamos a hacer? Añadió
- No lo sabré hasta que tú lo hagas - contestó la maestra
- ¿Pero cómo hay que hacerlo? Volvió a preguntar el niño
- ¿Cómo? dijo la maestra - De la manera tú que quieras –
- ¿Y de cualquier color? Preguntó el niño
- De cualquier color – dijo la maestra y agregó:
- Si todos hicieran el mismo dibujo usando los mismos colores
- ¿Cómo podría yo saber de quién es cada dibujo y cuál sería de quién?
- No sé… – dijo el niño
Y comenzó a dibujar una flor roja
con el tallo verde.

Muchas veces los maestros/as no se dan cuenta y lo que están haciendo es imponiéndole sus ideas a los alumnos/as acabando con la creatividad que éstos tienen, una cosa que es muy valiosa en el desarrollo de los niños y que en vez de extinguirla lo que hay que hacer es fomentarla.








El desafío de la escuela es buscar la felicidad en los alumnos, y conseguir que cuando se acabe el colegio no sea un alivio sino que más bien esperen con ansias el regreso a la escuela.











Muchas veces los maestros/as “etiquetan” a los niños según desde el punto de vista de los defectos que éstos tienen, como ocurre en la viñeta, pero no se dan cuenta de que en realidad no son defectos sino cualidades, además antes de “etiquetar” debería  analizarse el contexto, emocional, personal, etc del niño/a. Esto también se ve reflejado en la siguiente historia, una niña era muy inquieta, era incapaz de estar sin moverse en la clase o mientras que hacia los deberes. Así que sus padres decidieron llevarla al médico para ver lo que ocurría, seguramente le diagnosticarían que sería hiperactiva o alguno enfermedad por el estilo. Resulta, que el médico tras observar a la chica les dijo a sus padres que la mirasen  por el cristal mientras ésta estaba escuchando música. Los padres tras ver la reacción de la niña quedaron atónitos, la chica se novia perfectamente al compás de la música.  Actualmente ésta chica es una mujer, y es una de las mejores bailarinas. Lo que en un principio empezó siendo un defecto, incluso una enfermedad, acabó siendo una virtud, una cualidad.











Está claro que esta imagen es un claro ejemplo de lo que pasa en la escuela.  A mi personalmente cada frase que leo me llama todavía más la atención. A continuación, voy a comentar algunas de las frases:


No es que los niños sean insoportables, sino que tal vez tú no sabes cómo controlarlos.


Es difícil que un niño deje de comportase como tal si todavía es un niño.


Hasta que no termines no puedes jugar, ¿y si nunca termina, o termina demasiado tarde? ¿No juega? ¿No sería más fácil plantearle las actividades desde el juego?


¡Qué pocas fichas tiene la unidad! Respecto a esta frase me gustaría comentar una caricatura de Frato, que no he encontrado,  y que viene al caso. En ésta se veía como era otoño pero sin embargo a un profesor en el temario le correspondía dar otro tema. El profesor ni siquiera tenía ganas de dar ese tema, prefería dar el otoño puesto que era la estación en la que estaban y además sería mucho más divertido, ya que podrían salir al exterior a estudiar las cualidades de esta estación. Pero debido que el otoño era un tema que todavía no correspondía, ya que era más avanzado, optó por dar el tema que tocaba, sin estar de acuerdo. Hay que tener en cuenta que el libro solo es una guía, un apoyo, que no hay que seguirlo estrictamente.










Cuando se  trato de evaluar a una persona tengo que tener en cuenta el contexto en el que estamos y sobre todo el contexto, emocional, personal etc del alumno, y como se aprecia en la imagen hay  muchos profesores que no tienen en cuenta esto. Además hay que tener en cuenta que no todos tiene la misma capacidad para aprender, un fallo de la escuela, que se piensa que todos los alumnos son iguales, y eso no es así, ya que, por ejemplo,  todos no tiene porque aprenderse la tabla de multiplicar del seis en dos semanas.








Es un dibujo antiguo, del 70, pero lamentablemente presenta una ideología que en algunas escuelas sigue estando presente. Hace referencia a la escuela fábrica, donde entran niños con su individualidad y salen estandarizados ¡Todos igualitos!,  pero anteriormente ha habido un proceso de selección, tomándose la libertad de desechar a los que "no servían" y elegir a aquellos que  "podían" seguir desarrollándose

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